Lo he vuelto a hacer

trikeHe madrugado y salido de Madrid temprano. Mañana soleada, fresca y algo de viento. Desde que salí de casa, cogí el coche y ajustaba el cinturón de mi trike han pasado dos horas. He llegado hasta allí tranquilo, sin prisa (algo que me está costando trabajo cambiar ya que voy a todos los sitios corriendo), escuchando música y en alguna lanzándome a cantar el estribillo a grito pelado (cosa que hago cuando no escucha nadie… por respeto a sus oídos básicamente, considerado que es uno). Hoy no he hecho fotos, pero tengo por ahí algunas guardadas : )

Así que como digo me estoy ajustando los cinturones. El trike ya es algo mío. Sus alas son prolongaciones de mis brazos. Su motor es el corazón que necesito. Ya somos uno. Antes he revisado que todo estuviera bien y aplicando un poco de motor comienzo a rodar al punto de espera. Carreteo mientras sube la temperatura del motor. Estoy impaciente por hacerle rugir. Los momentos previos son emocionantes, el trike responde y los indicadores me dicen que todo está bien. Freno en el punto de espera, subo revoluciones y compruebo los dos encendidos. Me encanta cómo suena este motor y su hélice. Visual por si hay alguien en circuito. No veo a nadie pero yo comunico intenciones. Entro en pista, alineo y todo en uno aplico plena potencia.

cabecera

Alineado a pista

Enseguida noto la aceleración. El trike coge velocidad rápidamente. Al poco comienzo a sentir el viento en el perfil del ala. Anemómetro vivo y sigo cogiendo velocidad. El trike ya quiere irse al aire, lo aguanto un poco más y tras una carrera no muy larga las ruedas se separan del suelo.

Ya está! He vuelto. Vuelvo donde, desde que tengo uso de razón, quiero estar. Y una vez más sucede. Según me separo del suelo, todo queda abajo. Ahí arriba no hay problemas ni preocupaciones. Sólo estoy yo y dependo de mí… de las pocas veces que uno depende de sí mismo. La perspectiva cambia, me muevo en tres dimensiones. Siempre algún pensamiento va dirigido a aquellos que dieron su vida porque hoy pueda estar ahí… y les doy las gracias.

papa

Un día especial, el día que mi padre voló conmigo

No sé qué me llama a volar. Siempre ha sido así. No sé que me impulsa a mirar al cielo. Levantar la mirada buscando el avión que suena a lo lejos. Cuando veo una montaña pienso desde dónde podría despegar con mi ala. Cada día sé desde donde sopla el viento, si las condiciones son buenas o si por las nubes que hay es preferible quedarse en tierra, o por el contrario, podría ser un vuelo divertido. Lo llevo conmigo. Las ganas de separme del suelo siempre están ahí. Creo que la evolución se ha equivocado conmigo y debería haberme dotado de unas alas.

Y hoy ha sido especial, por eso lo cuento, porque llevo mucho tiempo atado al suelo. Hoy he aligerado la mochila. En breve se volverá a llenar, pero por un rato la he dejado en tierra,… después de tanto tiempo. Parecía que no iba a llegar nunca.

volar

Embalse de Beleña y Ocejón

Desde muy jovencito llevo quitando la vida a mi madre. Así me lo ha recordado cada vez que me veía cargar mi ala delta al coche. Como muchos es alguien que no entendía que no voy a hacer algo que me gusta, si no que necesito. Cuesta aceptar que me pueda exponer sin motivo. Yo sí los entiendo y a mi madre más, es madre, aunque por eso mismo debería saber que me hizo así… creo que ya lo sabe porque la vida nos ha dado una lección en casa.

No sabría explicar qué pasa ahí arriba. No sé lo que me llama, pero creo que mi sitio es ese. No es la libertad que uno siente, ni las sensaciones de un giro cerrado o descensos fuertes. Es mucho más… pero es que hablamos de VOLAR!! Alguien se viene?

nubes

Volando entre nubes

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Categorías: Volando voy | Etiquetas: , , , | 8 comentarios

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8 pensamientos en “Lo he vuelto a hacer

  1. Yo soy más de agua…pero si tú me llevas, yo vuelo contigo!!!

    Todavía recuerdo cuando era pequeña (más pequeña) y viniste a Utande con tu ala delta. A las Lamparero casi les da un ataque y a mí me parecía que yo tenía un primo tan especial…… Te miraba desde la casa de la tía Mari mientras ellas no dejaban de exagerar y gritar asustadas. A mí me daba la risa y pensaba: “pues preparaos, porque aquí hay otra que volar…no…pero os va a dar bastante guerra también”.

    No sabes lo que me ha emocionado este post porque sé lo que significa para ti….estás cogiendo las riendas…por fin…..

    • Volvía de Somosierra que no habíamos podido volar y… pasaron mal rato sí.
      Yo recordaba que habías subido a ver el despegue, fíjate tú!… cómo están las cabezas!
      Y claro, claro que te llevo! : )

  2. Yo no puedo acompañarte a volar. Me uno al grupo de aquellos a los que encogéis un poco la coronaria 🙂 , pero imagino lo que esto supone para ti de renacimiento y me estremezco. Un abrazo Álvaro: este es un paso más hacia delante, pero no un paso cualquiera.

  3. No sabes como te entiendo!!!
    Sólo cambiando las alas de tu trike por las ruedas de mi moto este texto lo puedo hacer mío

  4. Bueno… ya sabes que la moto también me tira bastante. Este año repetimos salida.

  5. Pingback: Lo que llega y se nos va | Esa canción me suena

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