Cuando los cerdos vuelen

Al loro la tontería de hoy. La evidencia es tal que da “cosica” que escriba sobre ella, pero en este proceso de mejora personal en el que me encuentro, es algo que debo cambiar. Todos lo sabemos, lo he escuchado setecientas veinticuatro veces o así, pero yo “erre” que “erre”. “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. ¡Ya! Y luego hay quien añade: “porque mañana a lo mejor ya no estás”. Coñe! Viva la alegría! Pero no vamos a ser tan catastrofistas, ¿no?

Se trata de algo más práctico. Hacer algo que nos cuesta es salir de nuestra zona de confort. Y eso que parece tan simple, en el fondo se trata del peor de los lastres para seguir avanzando.

Y es que en mi caso hay muchas cosas que me cuestan trabajo. Lo reconozco, soy de los que esperan a mañana. En el trabajo quizá no nos queda más remedio que poner manos a la obra. Llamar a un cliente sabiendo que te lo va a poner todo “patas arriba”, salir a una sesión de fotos para perder la mañana y dejar un retoque a medias con el que estás disfrutando,… infinidad. Pero en lo personal ya es otra cosa. A mí me cuesta mucho trabajo, por ejemplo, repasar las facturas de la luz, teléfono… Almaceno las cartas sin abrir en una de esas cajas plateadas del Ikea que la mayoría tenemos para que, cuando no caben más, quemarlas (en el mismo estado que las metí) y así hacer sitio a las nuevas que van llegando, (me la pueden “colar” perfectamente sin darme cuenta… si no lo han hecho ya). O entrar en la web del banco para hacer la transferencia de la hipoteca, llamar a la vecina, a los seguros y al que pone la tarima, cuando se me inunda la casa (ya van dos veces)… Se me ocurren un montón. Ah! y aquella tan famosa de no ir al médico y que en mi caso si me descuido la lío parda!

Y es que además resulta, y es ahora cuando me doy cuenta (que ya me vale también), que esperar a que los cerdos vuelen o al último momento, me impiden aprovechar más el día. Nos movemos en nuestra zona de confort que es donde mejor nos encontramos. Supongo que os habréis fijado que una vez hemos hecho aquello que tanto costaba, solemos aprovechar para seguir haciendo aquello que tenemos que hacer y parece que ya no implica tanto esfuerzo. Es como cuando te pones a limpiar el polvo del salón. Al terminar te dices a ti mismo que ya que estás, pues por qué no dar un repaso al dormitorio. Al final terminas con el Ajax Pino frotando el baño.

Y esto es algo que quiero cambiar. Intentaré salir de mi zona de confort en cuanto se presente la ocasión. Sé que una vez fuera tendré mejor predisposición a seguir haciendo aquello que me cuesta porque ya no supondrá tanta molestia. Lo ideal sería que con el tiempo, esas tareas ineludibles y que hoy requieren un esfuerzo se integren en la zona de confort, para de esta forma buscar aquello que vuelva a sacarme de ella y seguir creciendo y avanzando.

Pues ese es uno de mis propósitos. Intentaré no esperar a que los cerdos vuelen y cada día salir de mi confortabilidad lo antes posible.

Lo dejo que estoy viendo un poco de polvo en la estantería.

cerdo-volando

Cerdo volando

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Categorías: Personal | 4 comentarios

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4 pensamientos en “Cuando los cerdos vuelen

  1. Enhorabuena por la entrada y gracias por el video, me ha gustado mucho. En mi caso procrastinar se ha convertido en un arte: escoges algo que tienes que hacer si o si, pero no te motiva nada, y lo usas de parapeto para acumular detrás toda una lista de tareas que te apetecen igual de poco. De este modo hasta que no quites el parapeto no sale todo lo demás que está detrás. Mientras tanto, empleas mucho tiempo, esfuerzo y creatividad en mantenerte tan ocupado con cosas que si te motivan pero no son obligatorias, que no dejas tiempo libre para las tareas molestas.

    Luego para mayor incongruencia les explicas a tus hijos con esa cosa hipócrita que tenemos los padres que ser responsable es hacer lo que tienes que hacer aunque no te apetezca nada hacerlo. Y lejos de sentirte una rata encima estás encantado de ser tan ocurrente con las explicaciones.

    Hay que reconocer que cuando rompes el dique de tareas y salen del tirón te sientes fenomenal. Pero yo me pregunto si parte del bienestar no será precisamente por haber estado evitándolas hasta el mismo borde del abismo. Mira que si decides no procrastinar más y dejas de obtener esta satisfacción hipertrofiada por la adrenalina…

    En cualquier caso, no se si en esto en concreto me apetece mover ficha de confort. Me lo guardo para otros temas de mi misma que me causan mayor molestia :). Este lo tengo asumido como parte de mi personalidad.

    • Jajaja… los niños tienen que obedecer y “ya tá”
      Gracias, el vídeo tardé en encontrarlo porque hace tiempo ya que lo pude ver. Yo me quedo en las tareas mundanas que tanto me perturban, el vídeo va más allá, pero me vale. El caso es que a mí sí me deja resquemor el no haber hecho lo que sé que tengo que hacer. Y sabiendo como sé, y como dices, lo bien que te sientes una vez lo has hecho, mi caso es mucho más grave cuando no hago más que hacerme el remolón. “Papeleos”, bancos… Aaggg! No imagináis lo que me cuesta!

  2. Pues o yo no soy muy responsable o no sólo me pasa en casa, porque veo esta carpeta y me dan los 7 males!! http://subefotos.com/ver/?161177490ad5df1f5719099aaeb7d959o.jpg la voy dejando, dejando, dejando…mañana es viernes… ya el lunes si eso…..

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